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Historia del Rock

Hace más de cincuenta años, en los Estados Unidos se comenzó a distinguir claramente una nueva corriente musical derivada del rhythm and blues negro y del sugerente jazz de Nueva Orleans. Acordes vigorosos, guitarras metálicas y el atronador golpeteo de la batería indicaba que algo más estaba pasando en materia musical: había nacido el rock and roll.
El ritmo de los frenéticos años de cambio que enfrentaba el mundo; un ritmo que interpretaría absolutamente la rebeldía característica de la juventud de la segunda mitad del siglo XX. Sin embargo, de las influencias más importantes de la música negra (blues, rhythm and blues, soul) sobre el rock ha sido su rítmica.
El sonido del rock en toda la extensión de la palabra tiene un efecto euforizante, y ha sido mencionado como expresión de las vivencias de los marginados, donde tienden a liberarse los sentimientos reprimidos que van, desde el amor, la soledad, la rabia, la sexualidad, hasta el miedo, las creencias, el desconcierto, etc.
También la rebeldía es un sentimiento humano, y por eso no es extraño que este sentimiento haya encontrado en la música, y específicamente en el rock, uno de tantos medios para manifestarse. Pronto el rock se convirtió de forma masiva en una música de baile que a principios de los cincuenta era netamente marginal.

La invasión del rock llega a México
 
Las diferentes formas y procesos a través de las cuales el rock se ha adaptado a las tradiciones y costumbres de cada país es muy variada. En nuestro país en particular pueden distinguirse varios periodos.
 
El primero abarca desde finales de los años cincuenta hasta principios de los sesenta y se caracterizó por ser una copia exacta del rock que se producía en nuestro vecino país del norte; claro, con sus respectivas traducciones al español. Entre los grupos más representativos de la época, encontramos a los Black Jeans, Los Rebeldes del Rock, Crazy Boys, Teen Tops, Los Locos del Ritmo y los inigualables Hooligans. Esta forma musical era para muchos -entre ellos los cultivadores de música clásica- una actitud de energía, escándalo, desorden y violencia.
A mediados de los sesenta, músicos como Javier Batiz, Tijuana Five, Los Dugs Dugs y Profetas llegan directo del norte de la República a lugares donde se imitaban los éxitos de grupos ingleses y estadounidenses. En aquella época se valoraba a los grupos según la similitud entre su interpretación y la música que provenía de grupos importantes de los Estados Unidos y Gran Bretaña: The Doors,  Beatles, los Stones, Beach Boys, The Who y otros más.
 
Ya para finales de los sesenta, los grupos de rock se dedicaron a componer canciones propias, sólo que lo hicieron, imitando el estilo de música extranjero. De esa manera México vio nacer a grupos como Peace and Love, La Revolución de Emiliano Zapata, El Ritual, La Quinta Visión, Bandido y un grupo que con el tiempo se convertiría en una leyenda viviente: Three Souls in my Mind, quien posteriormente agregó a su título, Rock and Roll Band México City.Avándaro: ¡Que viva el rock and roll!
   

El 11 de septiembre de 1971 es anunciado el Festival de Rock y Ruedas en Avándaro, Valle de Bravo, en el Estado de México. El evento fue descrito por muchos como “el Woodstock mexicano”. Fueron días donde miles de jóvenes vivieron otro México, otra realidad, como si sólo existiera ese momento. Filiberto Rubalcaba, uno de los asistentes, se preguntaba qué ideas habría en los jóvenes que asistieron ¿el arte?, ¿el amor?, ¿la belleza? “Fue quizás la música moderna, o la droga y el vicio, lo que hicieron posible de buenas a primeras una concetración de 200 mil seres humanos, casi en su totalidad jóvenes?”, se cuestionó. Quizá también -aventuró- fue la falta de comprensión, solidaridad y amor de las generaciones mayores.
 
Las condenas por parte de los medios masivos, los políticos y una parte de la sociedad estuvieron a la orden del día y eso aumentó más la corriente que en ese tiempo satanizó al rock. La matanza en Tlatelolco y el reciente festival llevado a cabo en Avándaro, provocaron un clima de tensión en la sociedad provocando el dezplazamiento del rock a los barrios marginales de las principales ciudades. Los grupos que lograron sobrevivir buscaron refugio en lo que bautizaron como “hoyos fonquis”, es decir, en locales abandonados, cines, bodegas u otros espacios no formales que sirvieran para este propósito. Allí, cada semana, en un ambiente privado de oxígeno, el rock se movía de espacio físico. Lugares que cerraban, otros que surgían; todo como parte de la necesidad social que representó este género. Los hoyos fonqui fueron los espacios donde surgió un nuevo movimiento rocanrolero que iba tener sus repercusiones hasta los años ochenta.
 
La consagración del rock mexicano
 
Desde finales de los ochenta, y lo que llevamos de la presente década, nos encontramos con un periodo de consolidación y búsqueda de una mayor identidad de nuestro rock. Las producciones musicales exploran con mayor intensidad nuestra identidad, incorporando mezclas de arreglos musicales con instrumentos tradicionales.
 
Actualmente el verdadero ROCK (y sin hacer menos a grupos comerciales) se encuentra aun en los hoyos funkis, algunos lo tachan de ROCK URBANO cuando no hay nada de urbano, si llamarlo urbano es por que proviene de la calle, entonces por que no todo es rock urbano? todos los grupos empiezan de la calle, solo que algunos tienen que cambiar su música, sus letras, su pensar, su ideología, etc. para poder salir en la tele.